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EL AÑO PARA TRANSFORMAR NUESTRAS CIUDADES, Y LA FORMA EN QUE LAS VIVIMOS

Por María del Mar Rubio

29/01/22

La calidad de vida de los ciudadanos cotidianamente se ve mermada por la urbanización sin planeación, la ocupación masiva de vehículos en el espacio público y el abandono de espacios que funcionan para unir a la comunidad.

En un esfuerzo para contrarrestar esta tendencia el Programa de las Naciones Unidas para los asentamientos Humanos -ONU HÁBITAT- Determinó que el año actual es el año para transformar nuestras ciudades; Biodiverciudades, Espacio público vibrante, Ciudades inclusivas y Vivienda adecuada son los pilares de la apuesta por promover el onceavo objetivo de desarrollo sostenible Ciudades y comunidades sostenibles.

 

En las ciudades innovadoras del mundo se están poniendo en marcha iniciativas transformadoras que se alinean a ese objetivo, con proyectos y políticas públicas que nacen de la discusión de ideas, de la reflexión sobre el espacio público, donde los ciudadanos se preguntan qué cambios son necesarios para mejorar el bienestar común.

 

En Chihuahua, hay puntos importantes a abordar en este sentido; Existe una necesidad de repensar en la transformación urbana, ya que actualmente no son las personas quienes están al centro; la infraestructura urbana existente no permite priorizar a los peatones, mientras que la presencia de vehículos es imperante en nuestras calles, y los lugares no son lo suficientemente inclusivos y verdes. Ante ello la ciudadanía es el elemento más importante para mejorar la gestión sostenible de las ciudades.

Así mismo, el papel de los municipios es imprescindible, ya que si se trabaja de manera coordinada con un plan estratégico que incluya actividades de acción vecinal, las calles y barrios se fortalecerán con los vínculos entre los ciudadanos, gobierno local y ámbito privado para tener resiliencia ante las adversidades e incluir a todos en acuerdos que favorecen a los habitantes en el presente y en el futuro.

 

Indiscutiblemente, para lograr lo anterior se necesita una forma de participación ciudadana más constante y dinámica, coherente con las necesidades actuales de la población, en donde sean los hábitos, las decisiones diarias y el enfoque de desarrollo humano de las personas lo que oriente a los actores hacia la implementación de iniciativas internacionales exitosas en el terreno local para que así nuestras ciudades sean más vivibles, más seguras, saludables y sostenibles.

 

Es sumamente importante que se le asignen recursos económicos a la resolución de problemas urbanos a través de proyectos de recuperación del espacio público, porque esa es la vía para hacer frente a la problemática de salud mental que enfrenta el estado, y  paralelamente se promovería la actividad física y cultural y se combatiría al cambio climático.

Las ciudades con las personas en el centro es una gran filosofía que conviene perseguir, con el apoyo de una red de ciudades que van hacia los mismos objetivos y con el empuje de las y los ciudadanos es posible avanzar y transformar la manera en que vivimos nuestra ciudad para que las infancias y todas las personas tengan la oportunidad de disfrutar del espacio y de su derecho a un ambiente sano de conformidad con el artículo constitucional 41.

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